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jueves, 6 de septiembre de 2007

El féretro con los restos mortales de Pavarotti llega a la catedral de Módena


Agencias
Los restos mortales del tenor italiano Luciano Pavarotti, fallecido hoy a los 71 años, llegaron a la catedral de su ciudad natal, Módena, donde quedó instalada la capilla ardiente, entre los aplausos de más de mil personas. El féretro de madera de color claro y rematado con una cruz llegó a la plaza de la catedral a las 21.05 horas local (19.05 GMT) escoltado por varios motoristas, donde fue recibido por las autoridades locales, entre ellos el alcalde de la ciudad, Giorgio Pighi, y representantes de las fuerzas del orden.
Hasta la catedral llegaron a bordo de un coche de duelo, la esposa del tenor, Nicoletta Mantovani, junto con las tres hijas que tuvo de su primer matrimonio con Adua Veroni. La capilla ardiente se abrió más de media hora después y cientos de ciudadanos fueron accediendo lentamente por una de las puertas laterales del "Duomo" modenés para rendir así un último homenaje al tenor.

La capilla permanecerá abierta hasta la medianoche de hoy y reabrirá mañana, viernes, a las seis de la mañana. También se podrá acceder durante la mañana del sábado hasta las tres de la tarde (13.00 GMT), cuando se cerrará para preparar los funerales, previstos para las cinco de la tarde. "Los modeneses son gente un poco fría, por eso se les ve tan compuestos, pero han sentido mucho la muerte de este gran tenor", señaló a Efe Angelo, un joven de la sureña ciudad de Foggia que trabaja en esta ciudad.

Las varias horas de espera hasta la llegada del féretro estuvieron marcadas por un respetuoso silencio, en el que los cientos de ciudadanos hablaban apenas en susurros y esperaban con sobriedad. La tensión se descargó en un fuerte aplauso cuando hicieron su entrada en la plaza de la catedral tres furgones fúnebres en los que, sin embargo, no llegaron los restos del tenor. Finalmente, pasadas las nueve de la noche, un coche fúnebre de color negro se hizo paso entre dos nutridas filas de personas para detenerse ante la puerta de la catedral y ser después trasladado por algunos hombres al interior del templo.
En ese momento, los miles de ciudadanos irrumpieron en un nuevo y fortísimo aplauso, mientras guardaban un absoluto silencio que sólo fue interrumpido por los sonidos de las cámaras fotográficas y los teléfonos móviles que sacaban fotos. Para darle el último adiós a Pavarotti se ha reunido en Módena gente de todas las edades, desde ancianos hasta muchos grupos de jóvenes, que llegaron a la plaza montados en sus bicicletas, un medio de transporte muy usado en esta ciudad, y familias empujando los carritos de sus hijos.
Chiara, de unos 20 años, que esperaba en primera fila apoyada en las vallas de seguridad, montadas por la policía para delimitar la entrada a la capilla ardiente, aseguró: "Lo hemos sentido mucho. Era un orgullo para toda Italia". Que Pavarotti fuese un orgullo no sólo para sus conciudadanos sino para todo el país es la opinión que más se oía entre los que esperan la llegada de los restos mortales.

Triste desenlace
El tenor italiano Luciano Pavarotti murió a los 71 años en Modena, su ciudad natal, informaron en la mañana del jueves medios de comunicación locales.
Enfermo de cáncer, el artista había sufrido un marcado deterioro en su estado de salud en las últimas horas y había perdido el conocimiento en varias oportunidades.
El tenor había sido operado hace cerca de un año en Nueva York de un tumor canceroso en el páncreas. Desde entonces había permanecido en Módena, acompañado por su círculo más íntimo.
Pavarotti, considerado uno de los grandes tenores de la ópera mundial, ya había sufrido en años anteriores varios problemas de salud, que en diversas oportunidades lo habían obligado a cancelar sus presentaciones.
El italiano inició su carrera el 29 de abril de 1961, cantando el papel de Rodolfo en "La Boheme" en un pequeño escenario, en Reggio Emilia, cerca de Módena. En 1964, reemplazó a un colega enfermo en la Covent Garden Opera de Londres. En 1966, debutó en la Scala, y dos años despuÙs en el "Met" de Nueva York.
Su unión con Carreras y Domingo en los "Tres Tenores", con los que actuó incluso en un Mundial de Fútbol, lo hizo popular en todo el mundo.
Una vida dedicada a la ópera
Hijo de un panadero amante de la ópera y asiduo miembro de una coral local, Luciano comenzó en el ámbito musical dentro del coro del Teatro de la Comunna en su ciudad natal y en la Coral Gioacchino Rossini.
En 1955 empezó a dar clases de canto con Arrigo Polo y Ettore Campogalliani, y antes de dedicarse profesionalmente a la ópera se licenció en Magisterio y trabajó en la enseñanza durante doce años.
Debutó el 29 de abril de 1961 en el Teatro Reggio Emilia, con el Rodolfo de "La bohème", de Puccini, y, fuera de Italia, en Dublín, con el duque de Mantua de Rigoletto, y dos años después actuó en Amsterdam, Viena, Zurich y Londres hasta recalar en La Scala de Milán con motivo del centenario de Arturo Toscanini.

En 1965 enfocó su carrera hacia el belcantismo y formó dúo con la soprano australiana Joan Sutherland, a la que conoció en Dublín, para interpretar obras de Bellini y Donizetti en EEUU.
En 1966 se consolidó internacionalmente en el Teatro Covent Garden de Londres, donde le fue concedido el título de "rey de la octava do" y "rey del do agudo" y, seis años más tarde, se consagraba definitivamente en la Metropolitan Opera House de Nueva York con la producción de "La fille du régiment", de Donizetti.

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