Según reveló la revista Cambio El presidente Gustavo Petro llevó una
carpeta que se titulaba, como “Aliados
número 1 contra terroristas”.
En la reunión estuvo el vicepresidente de los Estados Unidos, Jay Vance,
el secretario de estado Marco Rubio y Bernie Moreno, senador de origen
colombiano. El presidente colombiano estuvo acompañado por el ministro de
defensa Pedro Sánchez quien presentó unas cifras sobre capturas de capos,
destrucción de toneladas de cocaína y de laboratorios, más de doscientos
operativos contra el narcotráfico que impresionaron al gobierno norteamericano.
Además de los regalos que le llevo la delegación colombiana a Trump y a
la primera dama, Petro entregó como un
trofeo a los Estados Unidos a Pipe Tuluá, temible cabecilla de la banda La
Inmaculada que azotaba ese lugar del Valle del Cauca.
Se sabía que había un plan para hacer escapar a Pipe Tuluá. Durante su
permanencia en la cárcel no se cansó de amedrentar a funcionarios del INPEC.
Uno de los gestores de este encuentro fue el embajador Daniel
García-Peña quien trabajó de manera incansable para conseguir que Petro y Trump
establecieran un canal de comunicación antes que el conflicto entre ambos
países estallara. El milagro diplomático sucedió el 7 de enero, horas antes que
Petro se subiera a una tarima en la Plaza de Bolívar para referirse a la
soberanía colombiana.
Hoy todo indica que esos días quedaron definitivamente atrás.
Fuente: Fundación Paz y reconciliación.


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